En el video puedes ver las pruebas de vuelco realizadas por Volvo. Se trata de un vuelco real, que se consigue lanzando el XC90 sobre una plataforma a 50 km/h. El todo terreno da vueltas de campana a una velocidad de 15 km/h por el asfalto y, como se puede ver, el techo no se hunde.
En el XC90 se ha cuidado al máximo la seguridad. Para empezar, la unidad que analizamos incorporaba hasta ocho airbags: acompañante, conductor, de cortina delanteros y traseros y laterales, tanto delante como detrás.
Dado que en un todo terreno el riesgo de vuelco es mayor que en un turismo normal, a causa de la altura, Volvo ha trabajado en el XC90 para tratar de evitarlo y para disminuir los daños si se llega a producir.
Por el lado de la seguridad activa, Volvo ha desarrollado —junto con Ford— un sistema denominado RSC (Roll Stability Control - Control de Estabilidad de Vuelco), que calcula la velocidad y el ángulo de inclinación de la carrocerÃa. Si detecta riesgo de vuelco se pone en funcionamiento el control de estabilidad (DSTC) que reduce la potencia del motor y frena las ruedas que sean necesarias hasta que desaparece el peligro. Es uno de esos sistemas en los que hay que creerse lo que cuenta la marca, porque probar su efectividad puede tener consecuencias poco agradables.
Por el lado de la seguridad pasiva el XC90 tiene el techo reforzado con un acero de alta resistencia que es, según Volvo, cuatro o cinco veces más resistente que el acero normal.
Los siete ocupantes pueden estar sujetos al asiento mediante cinturones de seguridad de tres puntos con tensores de emergencia y llevan reposacabezas regulables en altura. Además, tiene un airbag de cabeza que protege a los ocupantes de las tres filas. Este airbag se mantiene hinchado durante más tiempo que los airbags frontales (que son de tipo dual). Como otros Volvo, tiene en las plazas delanteras el sistema WHIPS, para evitar el daño en el cuello que puede producir una sacudida violenta. Lleva fijaciones para sillitas de niños de tipo ISOFIX.
Cuando un vehÃculo de tipo turismo choca de frente con un todo terreno o un «SUV», es posible que las zonas de deformación de cada coche no entren en funcionamiento porque la diferencia de altura hace que una se deslize sobre la otra. Para evitar esta incompatibilidad, Volvo ha añadido al subchasis delantero una estructura que está a la altura de las zonas de absorción de los turismos (imagen).